lunes, 5 de septiembre de 2011

Schwarzwald mit dem Fahrrad

Hacía mucho tiempo que tenía en la lista de deberes una ruta en bicicleta con alforjas, una de "alforjismo", como dice un colega. Hace unos años hasta le llegué a poner transportín a la bici de mi hermano, porque había planes casi inminentes de cicloturismo que nunca se concretaron. En Alemania, hace un año que me compré unas alforjas, pero eran para llevar el bocadillo a la universidad, para poco más. Por fin, los astros se alinearon y el plan cuajó. Fue la motivación de mi hermano la que lo hizo posible: cogió vacaciones y un vuelo para que hiciéramos una ruta por la Selva Negra.
Tras unos preparativos que se limitaron a encargar una bici de alquiler para Sergio, ¡los ladrones de Lufthansa querían cobrarle 70€ por trayecto por facturar su bici!, comprar unos mapas y comida y poco más, llegó el día.
Se trataba de salir en tren desde Tübingen y pedalear 2 días y medio, comenzando el viernes y volviendo al "pueblo" en tren el domingo (o pedaleando, según se diera la cosa). Debido al retraso de su maleta, al final acabamos pedaleando de noche el primer día. Aún así pudimos acercarnos lo suficiente a la Selva Negra desde el punto de inicio, Horb am Neckar, impuesto por los horarios de tren, y meternos ya las primeras cuestas del viaje. En unas 2 horas hicimos unos 26 km que nos supieron bien y nos llevaron hasta Wittlensweiler. Cuando ya habíamos decidido buscar un lugar para dormir, vimos un granero con una prometedora superficie llana. En la parte de atrás pusimos nuestro campamento, pero nada de tienda, hacía muy bueno. Cuando ya estábamos cocinado y hablando de esto y lo otro, llegó la policía. Algún conductor que llegaba al pueblo o algún vecino desde unas casas a 500 metros debió sospechar de las luces de nuestros frontales...No pasó nada, con mi fluido alemán (juas juas) pude salir del paso y explicarles que nos íbamos pronto y que se nos había hecho de noche (evidentemente, debieron pensar) y bla bla. "Alles klar, alles klar, pasadlo bien" y se fueron por donde habían venido.
Tras una noche por mi parte casi sin pegar ojo, arrancamos bien temprano. Enseguida vimos que habíamos acampado a 100 metros de la entrada del pueblo jeje. Hicimos nuestra primera parada para re-desayunar ya en Freudenstadt, a los pies de la Selva Negra. Desde ahí en poco tiempo ya conseguimos conectar con la ruta objetivo: la Schwarzwaldradweg o "negro-bosque-bici-carril"...en fin...El caso es que fue todo un éxito. Qué pasada de ruta, ¡rumbo al sur!. Kilómetros y kilómetros de pistas forestales por bosque interminable de píceas. De vez en cuando se abría una pradera con una granja o cogíamos altura suficiente para ver los valles circundantes. ¡Bosque sin fin! Eso sí, enseguida nos dimos cuenta que no regalan eso de estar horas sin ver a nadie: nos hicimos los reyes del plato pequeño y al grito de "¡molinillo!" lo metíamos sin contemplaciones. Cuestas largas, duras, seguidas de rampas más duras. Una pasada. Al medio día ya cogimos una bajada que nos llevaba al valle del río Kirnzig y Wolfach (los pueblos alemanes también tienen fiestas en verano). Tras una merecida parada para repostar agua, comer de todo y descansar una rato, cogimos el valle con ganas y demasiado calor para conectar con lo que nos esperaba: subida sin parar hasta que acabara el día. Horas de subida. En las rampas más duras, el motor de un vespino dijo basta, justo cuando nos intentaba adelantar. Un sonido sordo...pfffff. Nos echamos unas risas, pero sólo cuando ya habíamos pasado la rampa dura jeje. Aquello quedará bautizado como el "Angliren". ¡Y nos lo queríamos perder! Después la pendiente, aunque no paraba de ser cuesta arriba, suavizaba y al menos nos dejaba ir hablando. Al final del día y la cuesta, tras pasar otro buen rato por bosque y sin ver ni a perri, encontramos un sitio tranquilo para dormir 90 km y 11 horas después de salir, cerca de Schonach im Schwarzwald. El calor nos permitía dormir sin tienda aunque los mosquitos asesinos aconsejaban montarla. ¡Casi 20 picotazos pude contar! A partir de ahora, no sin mi repelente de mosquitos.
Ya el domingo, el plan salía rodado, seguir la ruta de la Selva Negra hasta un punto, ya cerca de Friburgo, que nos permitía coger rumbo este para conectar con el valle del Danubio. Pero claro, eso tampoco lo regalaban y varios despistes de la ruta nos costaron muchas cuestas de más. Cuando ya cogimos la ruta de salida hacia el Danubio, la cuesta abajo hizo que los kilómetros cundieran muchísimo, aunque fueran igualmente agotadores. Cuando ya conectamos con el gran río europeo (a esas alturas todavía uno del montón), tras alguna cuesta de las que no te esperas, estuvimos pedaleando hasta llegar al borde de la pájara. Menos mal que paramos a comernos las últimas barritas, geles, nutela y todo lo que pudimos. En un empujón más, tras 104 km ese día llegamos a Tuttlingen, donde cogeríamos el tren de vuelta a casa.
Desde luego una experiencia para repetir. ¡Que gran viaje hermano! Eso sí: nunca creáis que el asiento de la bici es tan cómodo como para no usar coulotte...jajaja. Qué pardillo soy! Y qué dolor...
(las 3 fotos son del segundo día de pedaleo)




miércoles, 13 de julio de 2011

Escribir...

Pasan los meses y un día abro el blog. Entonces uno se da cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Parecería que no ha pasado nada mientras no ha habido entradas y sin embargo han pasado muchas cosas. Pequeños viajes, grandes noticias, nuevos amigos, mucho correr, poco escalar, planes de futuro varios. Lo más importante es que en otoño aumentará la familia y eso ocupa la mayor parte de las planificaciones de futuro. Por otro lado, llevo ya en Alemania más de año y medio y el contrato va llegando a su final. A finales de año, habrá que hacer un break entre biberón y biberón y organizar una mudanza, o más bien un bazar para vender todo lo que tenemos en la casa alemana. ¡Va a ser curioso!Y el tiempo corre y pasan cosas grandes o pequeñas que despiertan más o menos la motivación por escribir. ¡El caso es seguir ahí!
Con mi amigo Boris un "agradable" día en el roco, bajo cero.

Con mi hermano en la Big 25 Berlín 2011. Nunca tanta preparación dio tan pobres resultados, pero estuvo guapo! Un colega me comentó que en la foto parece que estoy haciendo marcha. El caso es que al poco de que me hicieran esa foto, me arrastré como una sabandija jeje.

domingo, 16 de enero de 2011

Comprar-tirar-comprar

Uno de los mejores reportajes que he visto en mucho tiempo. Está claro que el sistema, tal y como está planteado, no funciona y no es sostenible. En este reportaje se dan algunas claves que están en la esencia de por qué y cómo se entró en la sociedad de consumo que a todos nos atrapa. Para cambiar, primero hay que reflexionar y para ello hay que tener información buena con la que repensar nuestras actitudes. ¿Cómo han conseguido meternos en la cabeza que hay cosas "pasadas de moda" que merecen recambio por pura estética? ¿Cómo puede ser aquello de..."a ud. no le merece la pena reparar esto, compre uno nuevo"?
Lo dicho, a mi me ha impactado y creo que merece la pena sentarse un rato a verlo...

jueves, 30 de diciembre de 2010

Casi un año...

En poco más de una semana hará un año que inicié la aventura alemana. Dejando los eufemismos a un lado, hará un año que me convertí en un emigrante/inmigrante (depende desde qué país se mire). Durante este tiempo han pasado muchas cosas: gente nueva, trabajo nuevo (inmigrante de lujo, eso sí), pueblo nuevo, idioma nuevo, boda, viajes...Con todo en la balanza, creo que el año ha sido sobresaliente, pues esta es una experiencia que no todo el mundo puede vivir y para mí está siendo muy positiva. Por supuesto como siempre en la vida, hay cosas que podrían ir mejor (joder, algo hay que dejar para las promesas de fin de año) y por supuesto hay días en los que lo que más me apetece en el mundo es mandar todo al carajo y volverme con mi morena a Madrid. De momento, tengo otro año de contrato por delante y mucho que trabajar para garantizar una vuelta honrosa, pero lo vivido ahí queda y las energías para afrontar lo que vaya viniendo están altas. Sirva esto además para recordar a todo el mundo que sigue ahí cerca a pesar de la distancia. Como postre, unas imágenes de este año...y qué no falten!